De cuando el “small talk” es suficiente

A menudo he leído sobre gente que, a través de macros, afirma que no quiere hablar de cosas triviales. Hasta hoy en la mañana, yo sostenía esa opinión muy firmemente. Ahora, no tanto.

Cómo sentirse profundo

Vamos por partes. Vivo una eterna cruzada en contra de simplificar temas u opiniones muy complejas en imágenes con un poco de texto.1 Si bien es una forma excelente de circular una idea o frase, también creo que ha servido como una especie de droga, pero en lugar de alucinaciones visuales te da alucinaciones de profundidad interna.

No es que crea que la gente que comparte esto sea, por así decirlo, superficial. Me gusta creer que dentro de cada persona hay un mundo entero y esencialmente único. Lo que sí creo es que en muchos casos, uno mismo no conoce esa profundidad interna. ¿Por qué? Pueden haber tantas razones como personas, desde las que deciden que la introspección no es para ellas hasta las que viven situaciones feas que no permiten dicha exploración. Nunca se podrá saber.

Pero esta droga (creo) ha permitido a mucha gente sentir que ha alcanzado dicha profundidad solamente por compartir el material “profundo” de alguien más.2 Las “frases bonitas” de alguien más, los “pensamientos de noche” de alguien más… Es algo que permite sentir ese sentimiento (por cierto bastante agradable) de conectar con uno mismo, pero sin hacerlo.

Vaya, lo entiendo. Es lo más natural querer compartir aquello que nos gusta, que nos hace sentir bien. Pero en este caso, tiene el particular revés de que ese macro profundo resulta en un mensaje superficial.

Letras profundas, corazones superficiales

Encuentra a dos personas a las que les guste el mismo libro (digamos, Harry Potter y la piedra filosofal). Pregúntales cuál es su parte favorita y seguramente tendrás dos respuestas diferentes. Repite hasta encontrar dos personas que te den exactamente la misma respuesta. ¿Cuánta gente crees que necesitarás entrevistar?

La frase “Me gusta Harry Potter…” es en realidad el resumen de un montón de sensaciones y recuerdos asociados a un libro: cuándo lo leíste y en dónde, qué te hizo sentir y por qué, cuál de los personajes te gustó y cuál odiaste, con quién compartiste la lectura y cómo esperaste a leer el segundo libro… La frase “Me gusta Harry Potter…” es apenas la puerta a un montón de ideas y discusión, tanto como la frase “El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Pri­vet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy nor­males, afortunadamente

Pero cuando la cosa sólo se queda en esa frase, en esa afirmación de lo que a uno le gusta, se pierden los detalles. Cuando sólo dices “Me gusta Harry Potter…” sin más, no puedo saber por qué te gusta, ni las circunstancias. Cuando sólo se queda en la frase, no me permite saber nada de la persona detrás de la frase. Ahí es donde se vuelve superficial.

De igual forma, una frase como “No quiero hablar de cosas superficiales, quiero hablar de cosas profundas” es, por sí sola, increíblemente superficial, por paradójico que suene.

¿Qué son esas cosas profundas que quieres discutir?

¿De qué quieres hablar?

Entiendo perfectamente el sentimiento de “querer hablar de cosas profundas”, pero como dije, hasta hoy en la mañana no había pensado mucho en por qué, ni qué quiere decir eso.

Todo comenzó con el pequeño e importante ensayo “Americans are terrible at small talk, en el que la autora discute la importancia y hasta el gusto de tener una conversación completamente trivial.3 Después de leerla me quedé con cierto gusanito en la cabeza: ¿tiene razón?

A continuación vino la lectura pesada: un hilo de discusión sobre los méritos del “small” y “big” talk, de los estilos de conversación, de las ideas que uno puede, debe, quiere y desea contar; sobre las ramificaciones sociales de compartir detalles triviales o no-triviales… Se abrió todo un mundo ante mí. Si tienen un rato disponible, les recomiendo mucho leer todo (o parte) de ese hilo.

Frankly, I distrust people who open their hearts immediately. I don’t need to know your deepest darkest secrets and feelings when I first meet you, or even soon after, that’s a massive over-share. stillnocturnal at Metafilter

Pero lo importante es el tema que mencioné al principio y que he querido sacar con los últimos cientos de palabras: es posible que no haya nada de malo con el “small talk”. Creo que hay situaciones en las que el “small talk” es necesario y suficiente.

Por otra parte… creo que pocas veces he tenido esas conversaciones con “big talk” a propósito. Mientras más lo pienso, menos encuentro situaciones o personas con las que conscientemente haya dicho “voy a hablar de Las Grandes Preguntas de la Humanidad“™. Esas conversaciones han salido, digamos “orgánicamente” desde otros temas. Han ocurrido con amigos de décadas y con personas que sólo conocí una vez. A pesar de lo que me gustaría negarlo, son tópicos de conversación generalmente difíciles de encontrar, no siempre aterrizan con el interlocutor adecuado y son emocionalmente cansados. Hay razones por las que “big talk” es “big”.

Creo que todos tenemos ese derecho, no sólo a la introspección, sino a conocer a alguien más a través de compartir los resultados de dicha exploración. Tenemos, a la vez, la obligación de compartir y de escuchar cuando esos temas “pesados” llegan a la mesa. Tenemos derecho a escuchar y ser escuchados, a extender nuestros horizontes y a intentar extender el de los demás.

The age of leisure is dead, and the art of conversation is dying.Frank Leslie’s Popular Monthly, vol 29, 1890 (reported by xkcd)

Pero cuando todo se queda en un “hablemos de algo profundo”… no siempre es fácil saber de qué hablar, mucho menos si es el momento, lugar o interlocutor adecuado. Cuando todo lo que tengo es una imagen en la que declaras tu intención, pero no tu trasfondo, no tengo una imagen suficientemente clara, es admirar la montaña exactamente desde la base, cuando sólo puedes ver la roca desnuda.

En esos casos, quizá, el “small talk” es suficiente. En muchos casos, quizá, sólo necesito hacer ping con otro ser humano acerca del café o de la lluvia. Quizá lo importante no es si el tópico es “grande” o “pequeño”, sino cómo se lleva este raro intercambio de vibraciones en el aire, aunque sea solamente para expresar nuestro mutuo agradecimiento por no estar empapados por la lluvia, a pesar de estar varados en un edificio.

A veces también necesitamos el “small talk”.


“letters”
by

liz west

is licensed under

CC BY 2.0


  1. Aunque yo mismo soy culpable de ello y lo debo reconocer. Intento no caer en ello a menudo. 
  2. Sospecho que es similar a quienes sienten alcanzar un nivel “superior” de conocimiento científico por compartir divulgación científica, o quienes sienten alcanzar un nivel “superior” de espiritualidad por compartir imágenes de santos, citas bíblicas o similares. Lo sospecho, pero no lo puedo asegurar y no es exactamente el tema que hoy me ocupa. 
  3. El mismo tipo de charla que ciertos tecnófobos creen que ha desaparecido gracias al internet. Lean algunas opiniones al respecto
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Autor: Andy

The internet's miniboss. I sing, write and edit Wikipedia

Un comentario en “De cuando el “small talk” es suficiente”

  1. Muy bonito ensayo. A fin de cuentas, no todo tiene que ser trascendente. El small talk es un pequeño contacto con otra persona y a veces es todo lo que se necesita.

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