Los aforismos son muy buenos, pero no hay nada como una serie de mudanzas para enseñar con sangre el valor de cargar poco

Maleta sube, maleta baja. Poca ropa, pero funcional para las actividades (que afortunadamente no requieren elegancia externa, pero sí de pensamiento).

Un erizo marino hecho de cables cargadores, memorias USB con memorias para archivar o desechar. Una tortuga de electrónicos que deben ser protegidos a toda costa.

Cuadernos, al menos uno en blanco y uno a medio llenar, por si hace falta echar mano de la inspiración pasada y por si esta vez sí puedes dedicar todo un cuaderno a un solo proyecto. Plumas y lápices en exceso, porque seguramente se caerán, serán olvidados después de pedir indicaciones o después de hacer un mapa de las calles circundantes.

Nada de comida. Éxodo 16:13-21. Bienaventuradas sean las vendedoras de quesadillas, de elotes y de tamales. Bienaventurados los vendedores de jugo, de sandwiches en la mañana y de hamburguesas en la noche.

Eso sí, medicina para la panza, medicina para la cabeza medicina para los pies. No demasiado, la mejor medicina es cuidarse desde antes. Quizá algo para desinfectar agua y heridas. Si se tuviera desinfectante del corazón, también ponerlo (pero, ay! Ni siquiera los alquimistas lograron destilarlo).

Implementos mínimos de cocina. De nada sirve la vajilla de porcelana si no se tiene pedernal para prenderle fuego a las ramitas y sueños abandonados que irás deshojando en el camino. Cantimplora y embudo para atrapar lluvia y lágrimas (hay que echar mano de todo para crecer).

(Corolario: quizá haya que acostumbrarse a comidas raras para uno. Conviene aprender a cazar lagartijas con resortera. Se recomienda tomar lecciones de los niños que uno vaya encontrando, a menudo ofrecen tal servicio a todo forastero que les pague con miel, o con algún personaje imaginario para agregarlo a su ejército. Es un sacrificio a la vez difícil porque se sacrifica algo irrepetible, y a la vez fácil porque hay una infinidad no-contable de dichos seres)

Reloj atómico, almanaque actualizado o alguna guía de los Primeros Pueblos a la observación de los astros, según la frecuencia con la que desee comunicarse con el resto del mundo y consigo mismo. Se recomiendan las guías Maya, Árabe o Mesopotánica.

Una onza de silencio o diez libras de humildad, a elección. Desdichado quien no quiera llevar ninguna.

Una manta, sarape o cobertor para proteger al mundo de tu frialdad. A veces también para las noches feas, pero ésas siempre llegan sin avisar, en tu momento de mayor debilidad. Mejor aprende a que te traguen entero…


Imagen: “Travelling in Japan”

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CC0 1.0

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Autor: Andy

The internet's miniboss. I sing, write and edit Wikipedia

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