Perdido sin promesas

Cuando reinicié el blog me prometí a mí mismo abandonar mi línea editorial de hacer solamente posts “grandes”, de cientos de letras, con un tema importante y bien desarrollado.

Me di cuenta que ese estándar, aunque era bien intencionado, me llevaba a producir un post cada 3 ó 4 meses. Quizá era algo bonito, pero un poco contrario a la idea de una bitácora.

Me prometí dejar cuenta aquí de las cosas grandes y chicas que me pasaran. Me prometí escribir como al principio, dándole importancia a lo de todos los días mientras sigo cocinando poco a poco los grandes temas de este blog.

No pasó ni una semana y ya incumplí esa promesa. A mí mismo. ¿Se dan cuenta por qué a veces soy melodramático en eso de prometer? Todavía creo en darle valor a la palabra de los demás y eso comienza por construir el valor de mis propias palabras. Pero si yo me fallo a mí mismo, bueno, no quiero pensar en lo que pueda hacer o dañar a los demás haciendo promesas a diestra y siniestra.

Pero mi cínico interno también protesta: Hey Andy—dice—Ese argumento sólo es válido si los demás le dan valor a tu palabra como tú a la suya. Es cierto que el sistema social de creer en los demás es (como todo lo social) algo mutuo: me apoyo en alguien que se apoya en mí, confío en que el otro seguirá el mismo sistema y respetará las mismas reglas.

Habrá que creer, habrá que creer / en Cristo, en la paz o en Fidel.
Alejandro Filio

No siempre funciona, claro. La gente traiciona y miente. Nos echamos la culpa los unos a los otros, nos ocultamos a placer.1 No podría denunciar sin ser hipócrita, porque yo mismo he mentido y hasta me he salido con la mía. Hay mentiras que no he reconocido y hay mentiras que ya ni recuerdo. Sin embargo, aunque todo ser humano miente, la sociedad no ha colapsado todavía (muy al pesar de ciertas personas fatalistas). De alguna manera seguimos vivos, de alguna manera el mundo no ha decaído en una rebatinga2 global para ganar un poco de pan. Algunas partes quizá, pero no es algo global, afortunadamente.

No siempre funciona, pero casi siempre me gana el optimismo y me gusta pensar que me encontraré a alguien que vea las palabras y promesas con el mismo valor que yo. Tal vez ya conozco a alguien pero nunca hemos platicado del tema. Tal vez hay alguien que no me ha prometido nada porque, en secreto, teme soltar promesas porque sabe su poder y su valor. Tengo aún esa esperanza.

Pero no sé leer sus mentes. Tendré que tender la mano esperando que no me tomen el pelo el pie. No les prometeré, pero cuando lo haga sepan que hay mucho valor detrás de esas palabras, y que confío en que sepan guardarlo.


Imagen: “Pencil’s nib / pencil close up / macro / with with cross-section paper”
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photosteve101

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CC BY 2.0


  1. La cuestión de si la maldad es parte de la naturaleza humana o es algo aprendido se deja aquí como ejercicio para el lector. 
  2. No me importa lo que diga la RAE, para mí la palabra es “rebatinga” y es «1. f. Acción de coger deprisa algo entre muchos que quieren cogerlo a la vez.» 
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Autor: Andy

The internet's miniboss. I sing, write and edit Wikipedia

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